Anécdotas de un reportero

26 07 2008

ESTAS SON LAS HISTORIAS DE MI VIDA PROFESIONAL, LAS DE UNA VIDA ENTERA HACIENDO REPORTERÍA DIARIA. ESTA FUE LA IDEA ORIGINAL QUE MOTIVO ESTE SITIO. CADA HISTORIA HACE PARTE DE LA MEMORIA DE MI VIDA Y LA CUENTO PARA QUE MI HIJA UN DÍA LA CONOZCA.

Ahora si me toca hacer un esfuerzo Sara, para tratar de poner en orden los recuerdos que vienen, por lo menos los que están relacionados con la guerrilla.

Después de Corinto pasó poco tiempo antes de romperse el acuerdo con el gobierno. Cosas de un lado y del otro dieron al traste con todo. Y allí otra vez empezaron las aventuras.

El M-19 decidió hacer su nueva cumbre, o plenum o asamblea, o como quiera que lo llamaban, en las montañas del Cauca, el departamento al sur occidente del país donde firmaron la paz. Y yo estuve allí. Fui con Adolfo o mejor, fui gracias a Adolfo. También estuvo Nora Mercedes. Si la misma de la locura de Pizarro. Adolfo y yo llegamos primero. Recuerdo que nos llevaron en un jeep buena parte del camino y luego a caminar. Aquella vez salí de la casa con ropa para un par de días y anuncié en el periódico que tenía una cita con la guerrilla. El par de días se convirtieron en once.

Noticia, una. En aquella reunión, el M-19 decidió “tomarse el poder” por las malas y enfrentar al ejército en su propio terreno. Recuerdo que entre los miembros de la guerrilla que dirigían aquella reunión, estaba, entre otros Antonio Navarro, hoy dirigente político de reconocida trayectoria. Una decisión que fracaso en el primer intento de batallar contra el ejército en los cañaduzales del Valle del Cauca.

De aquel viaje de once días, son pocos los recuerdos. Dormí en el llamado cambuche guerrillero. Un plástico nos protegía del viento y a nosotros nos tocó con “cama”, unos palos levantados sobre el piso servían para aislarnos del frío de la tierra. Yo dormía con impermeable completo: chaqueta, pantalón y botas de plástico. Nora Mercedes dormía al lado de nosotros, pero esta vez o fue discreta o ya sabía que no podía satisfacer sus impulsos.

Y en ese viaje entendí que Colombia, – para esa época al menos-, sólo era importante para los colombianos. Un periodista europeo que estaba en el sitio, nos contaba que para él no fue fácil saber para donde lo enviaban, pues Colombia no existía en sus referencias.

- Encontraba a Ecuador, – nos decía.

Era alemán.

Durante el transcurso de los once días insinué la posibilidad de regresar y los guerrilleros insinuaron la posibilidad de impedirlo. La razón era sencilla, estaba toda la comandancia en el lugar y no podían permitir filtraciones de información. Igual creo que el ejército lo sabía. Al final me aguanté todo el tiempo necesario para evitar problemas. Y la verdad, no hubo ninguno. Sólo once días viviendo como un guerrillero, comiendo como un guerrillero, durmiendo como un guerrillero y oyendo a los guerrilleros.

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En otra ocasión, el país se inundó con el rumor rápido de la muerte de Álvaro Fayad, el turco le decían, uno de los comandantes del M-19. La noticia se dio como cierta, pero yo consideré necesario comprobarla con la otra fuente, la que no venía del ejército.

Como ya conocía los caminos emprendí sólo la aventura para buscar el grupo del M-19 donde se suponía estaba Fayad. Y lo encontramos. Bueno, se dejaron encontrar. Y efectivamente Fayad estaba allí, vivo. Una foto, una entrevista y el camino de regreso.

La experiencia nos obligó a tomar precauciones. Apenas salimos del campamento desmontamos los rollos de las cámaras de fotografía y pusimos unos nuevos. Disparamos algunas fotos y los dejamos ahí. Cambiamos los casettes de las grabadoras por otros usados. Esas cosas las escondimos en algún lugar del carro. Y no nos equivocamos.

Más adelante nos detuvo un retén del ejército. Los militares se acercaron al vehículo y me saludaron por el nombre. Ya sabíamos que no había nada por hacer. Acto seguido unas cuántas preguntas y una invitación antes de despedirse

- Mi coronel sabe que Uds. no se van a ir de por acá sin pasar por la base. Dijo a manera de orden sarcástica el oficial al mando del grupo que estaba en el retén.

La base estaba en la casa de una hacienda y con la advertencia estaba claro que de allí, sólo podíamos movilizarnos “voluntariamente”, hacia ese lugar.

No recuerdo el nombre del coronel, pero si algunas de sus preguntas.

- ¿Cuántos eran?, ¿qué armas tenían?, ¿a cuánto están?.

Y por supuesto recuerdo algunasde las respuestas.

- Es que no se dejaban ver, de armas no se nada y no se calcular distancias.

Al cabo de una hora, salimos del lugar con toda la información en nuestro poder.

Al día siguiente de publicar la historia, el encargado de inteligencia de la brigada quiso tener más información. Pero la respuesta fue sólo una: No tenemos nada diferente a lo publicado en el periódico. Y así quedó.

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Pero de aquellos episodios obviamente el que más recuerdo fue el que involucró a una mujer. Nora se llamaba, como tu abuela. Eso sí, no se parecían. Esta Nora era pelirroja y pecosa. Tu abuela tenía un pelo negro azabache y lo más parecido a una peca era un gran lunar en la parte baja de la espalda.

Pues bien a Nora la conocí porque me llevaron para alguna información que no recuerdo y una vez allí me invitaron a quedarme a pasar el llamado “halloween” o día de las brujas, hoy conocido como el día de los niños: el 31 de octubre. Y me quedé.

Recuerdo que ellos estaban en una vereda con una calle principal y algunas tiendas pequeñas. Caminando por allí, reparé en esa mujer. Era joven y llevaba un fusil al hombro. Empezamos a hablar y nos fuimos a una de las tiendas. La conversación llevó a que ella me enseñará como se desarmaba un fusil. Y no recuerdo a que otras cosas. Cuando me despedí me pidió un recuerdo y yo le dejé mi boina de cuero, la misma que tuve el día que mataron a Iván Marino Ospina. Ella se la puso ahí mismo.

Fue la única vez que la vi. Cuando pude preguntar de nuevo por ella sólo me dijeron, “murió en un bombardeo”. El ejército los localizó en aquel lugar y Nora salió de la trinchera, por alguna razón del momento. Fue una época así de absurda con la vida. Fueron muchas las noticias de gente valiosa que murió, como ahora, por una guerra que no termina.

LAS HISTORIAS COMPLETAS PUEDE LEERLAS EN LA PÁGINA “ANÉCDOTAS Y REPORTAJES”, DE ESTE MISMO BLOG


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